Entrevista con el ceramista Robert Lawarre: Cuando la mecánica se encuentra con la arcilla
Antes de dedicarse plenamente a la cerámica, Robert Lawarre trabajó en el mundo de la mecánica y las carreras de coches. Esa experiencia sigue marcando hoy su lenguaje artístico. Muchas de las texturas que aparecen en sus piezas nacen de herramientas que él mismo fabrica a partir de piezas de automóvil recicladas.
Sus obras combinan a menudo formas funcionales —teteras, copas y recipientes— con superficies que evocan remaches, costuras industriales o marcas de fundición. El resultado es un lenguaje visual muy personal donde conviven técnica, juego y experimentación.
Hablamos con él sobre su proceso, su manera de enseñar y el papel que la curiosidad juega en su trabajo.
Antes de dedicarte a la cerámica trabajaste en el mundo de la mecánica. ¿Cómo influyó esa experiencia en tu trabajo como ceramista?
Crecí rodeado de maquinaria. A los 14 años ya trabajaba como aprendiz de mecanizado en el negocio aeroespacial de mi familia y más tarde en un equipo de carreras. Esa experiencia me dio una relación muy directa con los materiales y con las herramientas.
Con el tiempo empecé a fabricar mis propias herramientas para trabajar la superficie de la cerámica utilizando piezas de automóvil recicladas: correas, lentes de faros o componentes mecánicos. Muchas de las texturas que aparecen en mis piezas nacen de ahí.
En tus piezas aparecen referencias industriales: remaches, costuras, marcas de fundición…
Sí, es algo bastante natural para mí. Mi lenguaje visual viene en gran parte de ese mundo de la fabricación. En mis piezas aparecen referencias a remaches, tornillos, costuras de tapicería o marcas de fundición. Son elementos que normalmente asociamos con objetos industriales, pero me interesa llevarlos al ámbito de la cerámica.
Empezaste a trabajar con arcilla en los años noventa. ¿Qué fue lo que te atrapó del material?
Empecé a trabajar con arcilla en 1990, pero no fue hasta unos años después, mientras estudiaba en Valencia Community College, cuando realmente entendí que quería dedicarme a esto. Más tarde continué mis estudios en la University of Central Florida, donde me formé en cerámica.
La cerámica tiene algo especial: combina técnica, material y tiempo de una manera muy intensa.
Has dedicado muchos años a la enseñanza. ¿Qué papel tiene en tu práctica artística?
La enseñanza ha sido fundamental para mí. Durante años trabajé como “teaching artist” en campamentos y escuelas públicas. Curiosamente, esa experiencia con estudiantes jóvenes fue una de mis mejores educaciones.
Los niños se enfrentan al material con mucha libertad, sin miedo a equivocarse. Esa actitud influyó muchísimo en mi forma de trabajar.
A menudo hablas de “serious fun”. ¿Qué significa esa idea para ti?
Es una forma de resumir mi filosofía de trabajo. La cerámica requiere disciplina y dedicación, pero también debe haber juego, curiosidad y experimentación.
Gran parte de mis técnicas de acabado surgieron de lo que al principio parecían errores o accidentes en el proceso. A veces lo más interesante ocurre cuando algo no sale como esperabas.
Muchas de tus piezas son funcionales: teteras, copas, recipientes…
Sí. Me interesa trabajar en esa frontera entre escultura y objeto funcional.
Las teteras, por ejemplo, tienen una historia muy rica en la cerámica. Siempre me han fascinado las teteras de Yixing en China, donde forma, material y gesto están muy equilibrados. Ese tipo de objetos invitan a ser manipulados, tocados, utilizados.
¿Qué te interesa transmitir cuando enseñas un workshop?
Intento compartir herramientas, técnicas y maneras de pensar el proceso. Pero sobre todo intento transmitir una actitud: experimentar, probar cosas nuevas y no tener miedo a equivocarse.
Al final, lo importante es que el proceso sea estimulante y que cada persona encuentre su propio lenguaje.
Próximamente vendrás a impartir un workshop en EL TORN. ¿Qué pueden esperar los participantes?
En mis workshops me gusta mostrar diferentes técnicas para trabajar la forma y la superficie. Hablamos de herramientas, de construcción, de texturas… pero también de proceso creativo.
Mi objetivo es que la gente salga con nuevas ideas y con ganas de seguir explorando.
La obra de Robert Lawarre muestra cómo la cerámica puede dialogar con otros mundos: la mecánica, la industria, el gesto manual y el juego con el material. En sus piezas conviven precisión técnica y experimentación, recordándonos que el proceso cerámico es también un espacio para la curiosidad y el descubrimiento. Aqui te dejo su instagram.
En mayo tendremos la oportunidad de trabajar con él en ELTORN, en un workshop donde compartirá algunas de sus técnicas y su manera de abordar la forma y la superficie. ¿Te lo vas a perder? Piensalo bien… Tendrás que ir a EEUU…
→ Aqui los detalles del workshop con Robert Lawarre

