Una persona crea una vasija en el torno de alfarero mientras explora la cerámica artística contemporánea

Diez siglos para un secreto…

La cerámica nació para resolver cosas prácticas: guardar agua, cocinar alimentos, transportar. Nada especialmente misterioso.
Pero hubo un material —la porcelana— que transformó ese gesto cotidiano en un objeto de deseo absoluto.

En Asia, la porcelana se desarrolló hace más de mil años y, durante siglos, su receta fue guardada con extremo celo. No era solo una cuestión de materia prima, sino de proceso, de temperaturas, de tiempos y de gestos. Cuando llegó a Europa, lo hizo como objeto terminado, no como conocimiento.

El resultado fue una obsesión. Reyes, científicos y alquimistas intentaron reproducirla sin éxito, hasta que, a comienzos del siglo XVIII, ocurrió algo impensable.

Johann Friedrich Böttger, un joven alquimista que aseguraba poder fabricar oro, fue puesto bajo custodia por orden de Augusto II el Fuerte, elector de Sajonia. Al no lograr oro, se le impuso otro objetivo: descubrir la fórmula de la porcelana. Durante años, Böttger trabajó prácticamente encerrado en castillos, vigilado y aislado, realizando experimentos sin descanso.

No consiguió fabricar oro. Pero logró algo igual de valioso: la primera porcelana dura producida en Europa. Tan importante fue el hallazgo que la producción inicial se estableció en la fortaleza de Albrechtsburg, en Meissen, un lugar controlado como si se tratara de un laboratorio secreto.

Esta historia dice mucho sobre la porcelana. Incluso hoy, cuando conocemos su composición, sigue siendo un material que exige respeto, precisión y tiempo. No admite atajos. Cada decisión deja huella.

Los workshops de este mes de enero nacen de ese mismo deseo que movió a alquimistas y reyes: entender el material desde dentro.

En el workshop de moldes de escayola para colar porcelana, aprenderás a crear moldes y reproducir piezas con precisión, y experimentarás con porcelana coloreada para obtener efectos marmoleados únicos, donde cada pieza es una pequeña sorpresa decorativa.
Las plazas son limitadas y cada sesión es intensiva: no pierdas la oportunidad de producir piezas que combinan técnica y belleza desde el primer día.

Si además quieres seguir explorando la porcelana de otra manera, el torno de nivel intermedio te permite escuchar el material, perfeccionar tu gesto y descubrir nuevas posibilidades de control y movimiento.

Dos caminos distintos, una misma invitación: dejar de imitar resultados y empezar a comprender procesos. Si la porcelana siempre te ha parecido tan fascinante como intimidante, este es el momento de acercarte.

No esperes más:  descubre los secretos de la porcelana y crea sin limites ✨
aqui te esperamos!
Un abrazo,
Paula